Menarca - la primera menstruación

¿Recordás tu primera menstruación? Tal vez fue en el liceo, en tu casa, en un campamento. Quizás la recibiste con sorpresa, orgullo, miedo o incomodidad. La menarca —ese primer sangrado— marca un antes y un después en la vida. Un umbral que no todas atravesamos igual. Durante décadas, este momento se vivió en silencio. Un tema “íntimo”, “de mujeres”, que se escondía en miradas incómodas o en un paquete de toallitas deslizado sin palabras. Ese silencio dejó huellas: vergüenza, desconocimiento, burlas en la escuela, mitos que todavía persisten.

10/8/20253 min read

Menarca - la primera menstruación

¿Recordás tu primera menstruación?
Tal vez fue en el liceo, en tu casa, en un campamento. Quizás la recibiste con sorpresa, orgullo, miedo o incomodidad. La menarca —ese primer sangrado— marca un antes y un después en la vida. Un umbral que no todas atravesamos igual.

Durante décadas, este momento se vivió en silencio. Un tema “íntimo”, “de mujeres”, que se escondía en miradas incómodas o en un paquete de toallitas deslizado sin palabras. Ese silencio dejó huellas: vergüenza, desconocimiento, burlas en la escuela, mitos que todavía persisten.

Lo que sentimos la primera vez

Iniciar el ciclo menstrual puede despertar miedo a lo desconocido, dudas sobre el cuerpo, temor a mancharse o a ser juzgada. También puede ser un momento de orgullo, sentir que el cuerpo cambia, que crece. Ambas vivencias son válidas, y todas merecen ser acompañadas con cuidado, respeto y empatía.

¿Y el dolor en los primeros ciclos?

Es común que los primeros periodos vengan acompañados de molestias: cólicos, cansancio, cambios de humor. Esto sucede porque el cuerpo está aprendiendo a regular un nuevo ciclo hormonal y porque las contracciones del útero ayudan a liberar el endometrio.

Pero.. que sea frecuente no significa que deba normalizarse. El dolor no debería frecuentemente impedir ir a la escuela, trabajar o hacer una vida normal. Si los cólicos son intensos o incapacitantes, es importante consultar con un profesional de la salud. El ciclo menstrual es un signo de salud y vitalidad, no una condena al dolor.

Algo de datos

Hoy sabemos que la primera menstruación suele llegar entre los 11 y 12 años, más temprano que en generaciones anteriores. Eso significa que muchas niñas viven cambios biológicos antes de estar emocionalmente preparadas. También sabemos que los primeros ciclos suelen ser irregulares, y que eso es absolutamente normal, ya que el cuerpo necesita tiempo para adaptarse.

Existe una realidad preocupante; en muchos lugares, la falta de productos adecuados o de educación menstrual afecta la asistencia escolar y la autoestima. En Uruguay, incluso, persisten desigualdades en el acceso a opciones de productos para gestionar el ciclo menstrual como tampones o copas, todavía rodeadas de mitos y prejuicios.

Cómo puede ser mejor

Lo que cambia la experiencia es el acompañamiento.
- Hablar y compartir lo que nos pasa con otras personas.
- Llevar un registro escrito del ciclo menstrual para conocernos mejor, porque cada cuerpo es distinto.
- Recibir información clara y educación desde temprana edad, para que menstruar no sea motivo de vergüenza sino de confianza.

Cuando hay espacios de diálogo y recursos, la primera menstruación se convierte en un comienzo consciente, no en un secreto incómodo.

Nuestra historia también habla

¿Alguna vez conversaste con tu madre, con tus tías, con tus abuelas sobre cómo vivieron su primera menstruación?
Es sorprendente ver cómo con el paso del tiempo muchas cosas han cambiado, pero cómo otras se mantienen casi intactas. Escuchar sus relatos nos permite empatizar con las mujeres que vinieron antes, reconocer sus silencios y también sus luchas.

Esa memoria colectiva nos ayuda a visualizar un futuro más justo y más digno, en el que el ciclo menstrual no sea una limitante para nada, sino una parte más de nuestra vida que se viva con libertad.

Hablar es transformar

El inicio del ciclo menstrual no debería vivirse con miedo ni en soledad. Debería ser un momento acompañado, con adultos disponibles para responder preguntas y con escuelas preparadas para cuidar y enseñar. Hablar de estos temas no es solo hablar de salud, es hablar de derechos, de dignidad, de igualdad.

Lo que queremos cambiar

En Magma Relief creemos que poner este tema sobre la mesa es un acto colectivo de sanación. Nombrar lo que antes se escondía. Escuchar historias distintas. Imaginar un futuro en el que ninguna niña viva su primer ciclo menstrual con vergüenza, sino con confianza.

El ciclo no es un límite, es parte de nuestra fuerza. Y hablar de él es el primer paso para vivirlo en libertad.

Y vos…?
💭 ¿Cómo viviste tu primera vez?
💭 ¿Qué te hubiera gustado escuchar?
💭 ¿Qué le dirías hoy a alguien que necesite tus palabras?

¿Querés seguir descubriendo cómo tu ciclo influye en tu cuerpo y emociones?

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